Iconografía
Enlaces a la figura histórica de San Vicente Mártir
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Asociación Vía Vicentius Valentiae (Vía Romana)
Web que a través de la figura de San Vicente Mártir recupera el camino que realizó nuestro santo patrón desde Osca a Valentia
Un nuevo camino de peregrinación - Camino de San Vicente Mártir
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Vía Vicentius Valentiae
repasa todo lo que deseabas saber sobre San Vicente Mártir y nunca llegaste a imaginar
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Ruta Vicentina de San Vicente Mártir por la ciudad de Valencia.
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Video del martirio de San Vicente Mártir según el frontal de altar de la Iglesia de Liesa
Introducción
Nacido en la romana Osca (actual Huesca), Vicente era hijo de padres cristianos y familia consular. Su madre se llamaba Enola y su padre
Eutiquio. Nacería en la segunda mitad del siglo III, cursaría
estudios y comenzaría su actividad apostólica en Caesaragusuta (actual Zaragoza). Moriría el 22 de enero del 304 en la ciudad también romana de Valentia
(la actual Valencia). Su fiesta se celebra el 22 de enero y es el mártir más antiguo conocido de Hispania. Además de ser patrón de la ciudad
de Valencia, lo es de Zaragoza y Portugal.
Vicente con 22 años ya era diácono del obispo de Zaragoza Valero, Valerio o Valerius en latín (San Valero) de la diócesis de Caesaraugusta.
El nombre de Vicente significa "Vencedor en el combate de la fe".
Fuentes
• Actas de su martirio, llamadas "Actas" o "Passió" (las originales se han perdido y solo se conservan copias bastantes tardías).
• Himno llamado
Peristephanon o Libro de las coronas de los mártires, del poeta hispano Aurelio Prudencio Clemente,
nacido en Calagurris (actual Calahorra) en el 348. Se trata de una
serie de 14 poemas que narran la historia de los primeros mártires hispanos entre ellos el martirio de San Vicente que se narra en el poema
V. La fecha aproximada de estos poemas es alrededor del año 400.
• Seis sermones panegíricos (de alabanza) de San Agustín realizados entre 1410 y 1419
En la
iconografía aparece con la dalmática de diácono, la palma del martirio, la rueda de molino y el
aspa del potro (símbolos de su martirio). A veces también figura acompañado por un cuervo, que según la tradición protegió sus
restos mortales de las alimañas cuando fue arrojado al muladar para que fuera comido por estas.
Historia
Por orden del emperador romano Diocleciano (284-305), llega a Hispania el prefecto (gobernador) de la
Cartaginense, Daciano (de origen griego), con la orden de reprimir a los cristianos. Diocleciano había firmado un edicto por el cual todos los
habitantes del imperio deben adorar al emperador como si de un Dios se tratara.
Daciano ante la negativa de Vicente y Valero de adorar al emperador se los lleva
arrestados a la colonia romana de "Valentia" (Valencia), ya que no se atrevía a juzgarlos
en Zaragoza ante la gran simpatía que levantaban ambos. Valentia por aquel entonces era una ciudad todavía poco o nada cristianizada.
Vienen a Valencia arrestados y a pie y en condiciones lamentables. Antes de entrar en la ciudad, los romanos quisieron pasar
la noche en una posada, dejando a Vicente atado a una columna en el patio. Derribada aquella
posada, la columna se conserva en la
Iglesia de Santa Mónica, donde es venerada por los fieles.
En el juicio el obispo Valerio que tenia dificultad en el habla (se cree que era tartamudo) encarga a Vicente que
hable por ambos. Durante el mismo Valerio es desterrado, mientras que a Vicente
lo somete a tortura para provocar su apostasía (potro o ecúleo, garfios, tenazas y fuego).
Dice Vicente "Hay dentro de mi Otro a quien nada ni nadie pueden dañar; hay un Ser sereno y
libre, integro y exento de dolor. ¡Eso que tú, con tan afanosa furia te empeñas en destruir,
es un vaso frágil, un vaso de barro que el esfuerzo más leve rompería. Esfuérzate, en castigar
y en torturar a Aquel que está dentro de mi, que tiene debajo de sus pies tu tiránica insania.
A este, a éste, hostígale; ataca a éste, invicto, invencible, no sujeto a tempestad alguna y
sumiso a sólo Dios"
Daciano dijo: Sacad de aquí al obispo, pues es justo que sufra la pena del destierro, por haber despreciado el edicto
imperial. Más a este rebelde hay que someterle a más duros tormentos. Sujetadle al potro, y allí descoyuntadle los
miembros y desgarradle todo el cuerpo. Que pase a la tortura de ley y recorra los más dolorosos tormentos y, si tanto
tiempo dura su alma, por lo menos que se rinda su cuerpo entre los suplicios. Mientras viva no puede ése vencerme a mí.
Bajado entonces Vicente del caballete, fue llevado por los verdugos al suplicio del fuego. Pero Vicente, con más pertinaz
confesión que de principio seguía confesando a Cristo Señor.
Vicente, vuelto hacia Daciano, dijo: "Hasta ahora todo tu discurso se ha dirigido a invitarnos a renegar de la fe; pero has
de saber que nosotros profesamos el culto de la religión cristiana y nos declaramos servidores y testigos del único Dios
verdadero, que permanece por los siglos".
Por último es enviado a prisión, a una celda llena de vidrios rotos. Allí recibe una aparición
evangélica, narrada en las "Actas de su Pasión" así como por el poeta hispano Aurelio Prudencio.
"Un coro de ángeles vienen a consolar al mártir. Iluminan el antro horrible, cubren el suelo de
flores y alegran las tinieblas con sus armonías (Prudencio)
Ya no quedaba parte alguna entera del cuerpo de Vicente, una llaga renueva a otra llaga. Pero el siervo de Dios, firme en la fe, levantados
los ojos al cielo, oraba al Señor. Enterado Daciano de esto exclamó: "Estamos vencidos. Sin embargo, un suplicio queda todavía: buscad
un lugar tenebroso, separado de toda luz, condenado a eterna noche, una cárcel dentro de la propia cárcel. Esparcid por el suelo pedazos
de puntiagudas tejas, a fin de que cualquier parte que toque su cuerpo, se clave en las ásperas puntas. Dejadle encerrado en las
tinieblas, a fin de que ni con los ojos respire a la luz. No quede allí hombre alguno, para que no se anime ni con la compañía de palabra
alguna. Todo esté cerrado y con los cerrojos echados".
Pero la noche de aquella cárcel es invadida de eterna luz, más radiante que el
sol. La horrible soledad queda poblada por la multitud de ángeles, que le rodean como una muralla, y le consuelan en su tribulación.
Dice Prudencio describiendo la cárcel de San Vicente "Hay en lo más hondo del calabozo un lugar
más negro que las mismas tinieblas, cerrado y ahogado por las piedras de una bóveda baja y
estrecha. Reina allí una noche eterna, que jamás disipa el astro del día; allí tiene su infierno
la prisión horrible. Pero Cristo no abandona a su siervo y se apresura a otorgarle el premio
prometido a la paciencia, puesta a prueba en tantos y tan duros combates".
"Guirnaldas de ángeles ciñen con su vuelo la tenebrosa mazmorra".
¿Qué más podemos hacer? Estamos vencidos. LLevadle a un lecho de blandos
colchones. No quiero hacerlo más glorioso, si le hago morir entre los
tormentos. Que tras curar sus heridas sea de nuevo torturado.
Si no puedo vencerle vivo, le castigaré, por lo menos, muerto. Arrojadle
a un campo raso, sin nada delante que lo defienda, para que el cadáver
consumido por fieras y aves, no deje rastro de sí, no sea que los
cristianos, recogiendo sus reliquias, lo veneren como mártir.
Pienso que ya ni muerto le podré vencer. Ya que en tierra no pudo consumirse, sea
sumergido en alta mar. Que por lo menos los mares encubran su victoria.
En prisión encuentra la muerte el 22 de enero del 304.
Lugares vicentinos, son aquellos que guardan relación con la pasión y martirio del santo, así en Valencia contamos con
San Vicente de la Roqueta (lugar donde fue enterrado), la
Cripta o Cárcel de San Vicente (lugar donde según la tradición
sufrió martirio) y la
Cárcel de San Vicente (donde estuvo encerrado). También la Iglesia de Santa Mónica donde se encuentra
la columna donde fue atado el santo antes de entrar en Valencia proveniente de Zaragoza. Según la tradición esta columna se
encontraba en un mesón que llevaba por nombre de las Dos Puertas y se encontraba en la calle Sagunto. Derribado el edificio
la columna pasó a la Iglesia de Santa Mónica donde permanece hasta el día de hoy. Otro lugar vicentino es la
Iglesia de San Vicente Mártir en la calle de la Ermita construida sobre el lugar que según la tradición se encontraba el mudalar donde fue arrojado el
cadáver del santo. En esta iglesia se encuentra una cripta donde se venera el "llit de Sant Vicent". Otro lugar vicentino en la ciudad
de Valencia es la conocida como
Cárcel de Santa Tecla, que es otra de las cárceles donde según la tradición estuvo preso San Vicente
Mártir.
Durante la dominación musulmana
San Vicente de la Roqueta era lugar de peregrinación de la población mozárabe de Valencia, pero en tiempos
de Abderraman I (755-788), ante la posibilidad de que los restos del santo fueran profanados, fueron llevados en secreto al Cabo de
San Vicente, en Portugal donde se pierde su memoria histórica o legendaria. O tal vez sencillamente fueron ocultados en algún lugar secreto
de la ciudad o alrededores donde con el paso del tiempo se ha perdido la memoria.
Cuando el rey Jaime I el Conquistador puso sitio a la ciudad de Valencia, estableció su campamento en Ruzafa, y uno de los primeros lugares
que ocupó militarmente fue la iglesia de San Vicente de la Roqueta (extramuros de la ciudad musulmana).
Suyas son las palabras que dicen que San Vicente es el santo protector de la reconquista de Valencia.
En un documento fechado el 16 de junio de 1263 y conservado en el Archivo de la Corona de Aragón se dice: Estamos firmemente convencidos
de que Nuestro Señor Jesucristo, por las oraciones, especialmente del bienaventurado Vicente, nos entregó la ciudad y todo el reino
de Valencia y los libró del poder y de las manos de los paganos".
Junto a la iglesia de San Vicente de la Roqueta, el rey mandaría construir un hospital de peregrinos, pondría bajo su protección el templo y
mandaría que el estandarte o pendon (penó de la conquesta) que hicieron ondear los musulmanes sobre las murallas de la ciudad en señal
de rendición quedara depositado en este templo.
Martirio
Vicente fue colocado en una cruz en aspa y torturado en el potro, después en la catasta
donde le rompieron los huesos, le azotaron, le abrieron las carnes con uñas de garfios de
acero. Luego fue desollado y colocado en una parrilla en ascuas. Más tarde arrojado a prisión
donde falleció.
Tirado a un mudalar (basurero) fue defendido por un cuervo, por lo que Daciano ordenó que
fuera arrojado al mar en el interior de un odre y con una piedra de molino, pero milagrosamente fue devuelto a la orilla en una playa cercana a
Portus Sucronis (actual Cullera), donde una mujer llamada Jónica (Ionicia) lo escondió hasta que en el año 313 Constantino el Grande
promulgó el Edicto de Milán,
pudiendo recibir entonces sepultura
en una pequeña iglesia situada en las afueras de Valencia que recibirá el nombre de
San Vicente de la Roqueta. Sobre el lugar donde según la tradición las olas del mar devolvieron el cuerpo de san Vicente a tierra, se levanta
una ermita conocida con el nombre de Ermita de San Lorenzo.
En la
Catedral de Valencia se conserva el brazo izquierdo del protomártir, regalado por Pietro
Zampieri de la diócesis de Padua (Venecia) el 22 de enero de 1970. La reliquia se encuentra
en la Capilla de la Resurrección situada detrás del Altar Mayor.
El camino que realizó San Vicente Mártir desde Zaragoza (Caesaraugusta) pasa por
Cariñena,
Daroca,
Forcall,
Morella,
Traiguera, donde enlaza con la Via Augusta hacia
Sagunto
y Valencia y se supone que se realizó a finales de diciembre del 303 o primeros de enero del 304. En total entre 750 y 800 kilómetros hechos
a pies en pleno invierno.
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