La parroquia de San Juan de la Ribera recoge la
tradición de ser la continuadora de la antigua iglesia del
convento de San Juan de Ribera, iglesia desaparecida en 1898 que se encontraba frente al actual
puente de Aragón, en la hoy conocida como plaza de Zaragoza, donde
estuvo también la antigua
Estación de Aragón, también desaparecida. En un principio la iglesia dependía de la parroquial de santo Tomás, pero en 1941 fue elevada a la categoría parroquial
con el nombre de Parroquia de San Juan de la Ribera. La iglesia está declarada Bien de Relevancia Local.
El templo fue construido por el arquitecto
José Calvo Tomás en el entonces Camino Nuevo del Grao, hoy avenida del Puerto.
Los terrenos fueron cedidos al arzobispado en 1897 por Francisco Tatay Mandingorra.
La primera piedra
fue colocada en 19 de junio de 1897 y el 2 de febrero de 1898 fue bendecido el templo, aun si acabar, por el cardenal arzobispo de Valencia
Ciriaco María Sancha Hervás. El templo fue saqueado durante la guerra civil y todos los bienes muebles de la iglesia desaparecieron.
Construida en ladrillo y mampostería, es de nave única, con dos
estrechos pasillos paralelos a la nave, a las que se abren las tres capillas o altares entre los contrafuertes.
La parroquia desarrolla su nave en tres tramos, una corta nave de transepto que apenas
destaca en planta, cabecera pentagonal, y en el lado de la epístola un profundo pasillo que comunica con una pequeña capilla que está dedicada al Santísimo.
Se cierra el templo con bóvedas de crucería simple, cuyos nervios apoyan en finas columnillas que apoyan en ménsulas adosadas a los muros laterales.
Los arcos formeros que separan la nave principal y los dos pasillos de las capillas laterales se abren en arcos apuntados.
El templo tiene dos entradas, la principal situada a los pies del templo, y una lateral en el lado del
evangelio que se abre a una
pequeña plaza interior, donde se ubica el edificio de caritas parroquial, las oficinas parroquiales y la
casa abadía. La entrada situada a los pies en la actualidad se encuentra oculta por un edificio de
nueva construcción levantado entre 1971 y 1973 por los arquitectos Enrique Hervás Lorente y José Luis Quinzá Guerrero.
Esta entrada pasa por tanto totalmente desapercibida desde la avenida del Puerto. A los pies del templo se
encontraba la torre campanario, actualmente desaparecida por la construcción del edificio. La portada lateral que se abre a la plaza está formada por un arco peraltado apuntado y un
tejadillo de obra que protege la entrada de las inclemencias del tiempo.
La placeta a donde se abre la
puerta lateral, tiene en su centro una escultura de
Cristo Sagrado Corazón de Jesús, de gran belleza y que se levanta sobre un alto
pedestal. Cristo aparece en actitud de bendecir con su mano derecha levantada, mientras que con la izquierda toca su corazón.
Según ingresamos en el templo por la entrada de los pies (por la avenida del Puerto), encontramos los siguientes altares.
A nuestra derecha (lado de la epístola):
Altar de la Virgen Milagrosa
La devoción a la Virgen Milagrosa, tiene sus raíz en la aparición de la Virgen, a la novicia de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul,
Catalina Labouré, ocurrida en el noviciado de París el 27 de noviembre de 1830. Santa Catalina Labouré nació en la Borgoña, Francia, el 2 de mayo de 1806 y falleció en París el
31 de diciembre de 1876. La característica principal de esta advocación mariana es que desde sus manos extiende dos haces de luz resplandecientes.
Altar de san Judas Tadeo
Es Judas Tadeo, uno de los doce apóstoles de Jesús que caminó junto a él y estuvo presente en la Última Cena. La tradición popular le hace abogado o patrono
de las causas desesperadas o difíciles. La principal devoción a san Judas Tadeo en la ciudad de Valencia tiene lugar en la
iglesia de San Nicolás, con la conocida tradición
de los lunes de san Nicolás. A Judas Tadeo se le representa con un hacha en la mano, al ser este instrumento el utilizado en su martirio.
Altar de la Inmaculada Concepción
Rinde homenaje este altar a la figura de la Virgen María en su advocación de la Inmaculada Concepción. El dogma de la Inmaculada Concepción de María fue proclamado por el papa
Pío IX el 8 de diciembre de 1854. Según este dogma, la Virgen fue preservada del pecado original desde el mismo momento de su concepción, gracia
otorgada por Dios en razón a que
debía ser la madre de Jesús.
Retablo del Sagrado Corazón de Jesús, este ya situado en el testero de la nave del transepto lado de la epístola. Junto al retablo encontramos el pasillo
de acceso a la capilla de la comunión. La advocación al Sagrado Corazón de Jesús nos quiere transmitir el amor de Cristo por el género humano. La imagen de Cristo se encuentra
en el interior de una hornacina en un retablo de madera neogótico.
Capilla Mayor Presidida por un retablo neogótico de dos pisos, en la hornacina central superior
encontramos la imagen del titular del templo, san Juan Bautista. Destaca el gran tamaño
del presbiterio con un gran tramo recto a espaldas de la mesa del altar. En este espacio vemos la sillería dedicada al coro y dos balcones en los muros laterales que asoman
al interior de la capilla mayor. La bóveda que cierra el ábside es de nervadura estrellada gótica, descansan en una moldura que a su vez lo hacen en finas y estilizadas semicolumnas dobles y
triples. En uno de los muros laterales podemos ver un lienzo con la imagen del patriarca san Juan de Ribera, cuyo recuerdo va intrínsicamente ligado a la fundación del convento
matriz de la iglesia.
Retablo de la Virgen de los Desamparados, situado en el testero de la nave del transepto lado del evangelio. El espacio lo ocupa un retablo de madera de estilo
neogótico, de iguales características que su compañero de enfrente. En la hornacina central vemos la imagen de la
Virgen de los Desamparados, patrona de Valencia. En el muro lateral y sobre una peana en el muro, pequeña imagen de san Vicente Ferrer.
Altar de san José
Dejando atrás la puerta lateral que desemboca a la plazuela exterior, encontramos el altar con la imagen de san José, padre de Jesús.
Sobre una sencilla gloria de nubes con unos angelillos, se levanta la figura de san José que lleva en su mano la rama florida, símbolo que le
caracteriza. Junto a él y elevado sobre una nube, su hijo todavía infante.
Altar a Cristo crucificado
El último tramo de la nave del evangelio, está ocupado por la sencilla pero gran talla de Cristo crucificado sobre un fondo de tela carmesí.
Capilla de la comunión
Al fondo del templo, junto a la cabecera y en el lado de la epístola, se encuentra la capilla de la comunión o del Santísimo. Preside la estancia
un retablo neogótico dorado presidido por la figura de
san Pascual Bailón. Vestido con hábito franciscano, lleva en sus manos un cáliz eucarístico y a sus pies, le acompaña un cordero.
En el muro frontero del retablo podemos ver además, una imagen de san Vicente Mártir.
San Pascual Baylón o Bailón, de nombre laico, Pascual Baylón Yubero, nació en Torrehermosa (Zaragoza) el 16 de mayo de 1540, falleció en Villarreal (Castellón) el
17 de mayo de 1592. Monje franciscano, es patrono de los congresos eucarísticos, ya que según la tradición encontrándose en Orito, una pedanía de Monforte del Cid en la
provincia de Alicante, tuvo una visión de Jesucristo en la eucaristía. Antes de ser franciscano fue pastor de un rebaño de ovejas, de ahí que en ocasiones se haga acompañar
de un cordero, también como alusión a Pascual Baylón como manso cordero de Cristo, debido a su extrema sencillez y humildad.
Ni que decir tiene que el apellido Bailón, no guarda ninguna relación con ningún tipo de baile, aunque hayan tradiciones que así lo quieran presentar.
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