Monasterios de España
Monasterio de Veruela


Todos los males se curan
con los aires de Veruela
(verso de Braulio Foz, 1861)


Introducción

Nombre: Monasterio de Nuestra Señora de Veruela
Ubicación: Vera de Moncayo (Zaragoza). Comunidad Autónoma de Aragón
Comarca de Tarazona y el Moncayo
Declarado Monumento Nacional en 1919
En el valle del río Huecha
A los pies del Moncayo
Gentilicio: verinos o verolenses
Propietario: Diputación de Zaragoza desde 1998
En el interior del monasterio encontramos el Museo del Vino de la D.O. Campo de Borja, situado sobre el antiguo aljibe medieval

Historia

El nombre de Veruela, del termino "vera" que significa "orilla" por lo tanto veruela sería un diminutivo que literalmente sería "a la orillita".

Aunque hay diversas versiones sobre la fundación del monasterio, vamos a escoger la más aceptada y a la vez la más poética. En ella se nos dice que la fundación del monasterio se remonta al año 1146 (siglo XII) cuando el señor de Borja, don Pedro de Atarés (Atarés 1083 - Borja 1152), encuentra de forma milagrosa una imagen de Nuestra Señora, en el lugar donde hoy se levanta el monasterio. Inmediatamente cede los parajes de Veruela y Maderuela para la construcción de un monasterio y ordena venir a monjes cistercienses franceses de Scala Dei (L'Escaladieu) para que habiten el monasterio. El primer abad fue el francés Raimundo Ramón y será el primer monasterio cisterciense de la Corona de Aragón. El establecimiento efectivo de los monjes se realizaría no obstante el 10 de agosto de 1171 cuando su mecenas ya había fallecido.

La leyenda dice a grandes rasgos y según versiones, que don Pedro de Atarés encontrándose perdido en el bosque en medio de una fuerte tormenta, imploró la ayuda de la Virgen María y esta se le apareció dándole protección. Como promesa por la ayuda prestada ya que la Virgen así se lo pidió mandó construir el monasterio que ahora podemos admirar. Sus restos reposan a la entrada del claustro. Según fuentes la Virgen le dejó como prueba del milagro una imagen suya en lo alto de la encina donde se había aparecido, según otras fuentes sencillamente Pedro de Atarés encontró la imagen de Nuestra Señora en lo frondoso del bosque y lo consideró un hecho milagroso.

La orden del Cister fue fundada en la Francia de 1098 por Roberto de Molesmes que levantó una abadía cerca de Dijon, en un lugar donde se encontraba la antigua villa romana de Cistercium (Citeaux). La característica de los cistercienses, conocidos como monjes roturadores, es una observancia estricta de la regla benedictina y organizan sus monasterios como centros económicos y agrícolas autosuficientes. Son conocidos como los monjes blancos en contraposición a los benedictinos que son conocidos como los monjes negros, en razón del color de los hábitos que usaban. Buscaban la soledad y el aislamiento y erigían sus monasterios en zonas de abundancia de aguas. Su representante más conocido aunque no fue el fundador de la orden, fue Bernardo de Fontaine (1090-1153) conocido como Bernardo de Claraval o San Bernardo y extendió el influjo de la orden por todo el occidente cristiano.

Hasta 1472 los abades eran regulares, elegidos por los monjes y vitalicios. A partir de esta fecha y hasta 1617 los abades son elegidos por el rey, son los conocidos como abades comendatarios. El primer abad comendatario seria Juan de Aragón (1472-1475) hijo bastardo del rey Juan II de Aragón. En 1617 se crea la Congregación cisterciense de la Corona de Aragón y los abades pasan a ser cuatrienales hasta la desamortización.

La ruina del monasterio comenzó con la invasión francesa de 1808 cuando los monjes fueron expulsados de sus conventos por las nuevas autoridades francesas. En 1814 tras ser derrotados los franceses, los monjes de Veruela regresan al monasterio para volver a ser expulsados en 1820, esta vez por el rey Fernando VII. Regresan en 1824, pero esta vez de manera efímera ya que con el decreto de Desamortización de Mendizábal de 1835 los monjes tienen que abandonar definitivamente el monasterio para no volver jamás.

Con la desaparición de los cistercienses del monasterio por la desamortización de Mendizábal, el monasterio entra en una fase de abandono y ruina hasta que este fue ocupado en abril de 1877 por los jesuitas que ocuparon el monasterio hasta 1973 en que pasó a propiedad de la Diputación de Zaragoza. Durante la II República Española y hasta la finalización de la guerra civil, el monasterio fue abandonado por los jesuitas al ser expulsados de España. Después de la contienda volverían a ocupar el convento.

El monasterio tuvo como habitante ocasional en diversas ocasiones, entre finales de 1863 y mediados de 1864 al poeta romántico sevillano Gustavo Adolfo Bécquer; se conserva la celda donde estuvo hospedado y en la cual escribió una de sus novelas más recordadas "Cartas desde mi celda". También le acompaño su hermano Valeriano que era pintor de profesión.

En el monasterio llegaron a convivir en determinados periodos los frailes del cister, los hermanos conversos (legos) y los donatos que eran personas que trabajaban para y en el monasterio pero que no profesaban como frailes. En resumen una pequeña ciudad en miniatura. Con la seguridad y amparo que proporcionaba el monasterio, mozárabes del sur y cristianos del norte repoblaban la zona y creaban núcleos de población que todavían perduran en la actualidad.

Características

Antes de entrar vale la pena pararse a contemplar la conocida como Cruz Negra, llamada así por ser este el color de la piedra con la que está construida. También recibe el nombre de Cruz de Becquer. Levantada en 1561 por el abad Carlos Cerdán Gurrea (1561-1586) cuyas armas o escudo podemos contemplar en dos de las caras de la pilastra acanalada sobre la que se levanta la cruz y bajo un soporte de reminiscencias góticas. Era el símbolo del poder temporal del monasterio ya que los abades imponían la justicia civil y criminal sobre su señorío que era muy extenso.

El monasterio se encuentra rodeado por una cerca de mampostería de planta hexagonal irregular, con once cubos o torreones cilíndricos. Realizada entre 1541 y 1544 por el abad Lope Marco de Bello; todo el perímetro de la cerca se encuentra rematado por almenas.

La entrada se realiza por un arco abierto en el muro rematado por almenas piramidales. Este arco lleva a la verdadera entrada del monasterio. Esta barbacana se levantó para dar mayor protección a la puerta en 1546 y se decora con un escudo a cada lado del arco y unos pequeños cubos circulares en sus extremos. Aún se puede observar el hueco donde se sujetaba la puerta que cerraba esta barbacana. Los escudos que decoran el muro corresponden a los abades don Hernando de Aragón y a don Lope Marco.

La verdadera entrada al monasterio o más propiamente al recinto cercado se realiza a través de una torre puerta. Esta es de planta cuadrangular construida en el siglo XIII en tiempos del abad fray Pedro Garcés (1268-1292) a la que se le superpuso en 1544 un cuerpo octogonal y una cubierta piramidal en 1559. En este ingreso podemos ver los escudos de Hernando de Aragón (Zaragoza 1498 - Zaragoza 1575), abad de Veruela entre 1535 y 1539 y las del abad Lope Marco entre 1539 y 1560, durante cuyo abaciato se construyó el segundo cuerpo y muchas de las estancias del monasterio. La torre puerta dispone de dos ingresos, el central de una anchura mayor permite el paso de carros y caballerías, mientras que el situado a la derecha estaba habilitado para las personas. Entre ambos arcos y sobre una ménsula una figura masculina bastante deteriorada.

Flanquean la torre puerta dos grandes cubos circulares con los escudos tallados de Hernando de Aragón y Lope Marco. En el de Hernando de Aragón podemos leer "Archiepiscopus Caesaraugustanos", ya que el abad tuvo que dejar el monasterio para ser arzobispo de Zaragoza. Junto al escudo del arzobispo y de menor tamaño dos escudos del abad Lope Marco (también conocido como Lupo Marco), sucesor y amigo de Hernando de Aragón. Los escudos de ambas torres son iguales, sólo cambian los textos alusivos a sus propietarios. En el texto alusivo al abad Lope Marco podemos leer la fecha 1544.

En esta torre puerta tenia su celda el portero del convento y en su interior se conserva una pequeña capilla dedicada a San Bartolomé con unas interesantes pinturas del gótico temprano.

Traspasada la puerta y a lo largo de un paseo podemos ver a nuestra derecha una gran construcción, es el palacio abacial construido en la segunda mitad del siglo XVI, edificación muy grande pero muy sencilla. Realizado en ladrillo cara vista, se decora con azulejería. Fue construido siendo abad fray Carlos Cerdán Gurrea (1561-1586) y además de residencia del abad, aquí se encontraba el despacho de la botica y el padre cillerero, que era el encargado de los almacenes o cillas.

Aunque el acceso al monasterio se hace en la actualidad a través de la iglesia, en su momento la entrada se realizaba por la conocida como portería del nuevo monasterio, situada a la derecha de la fachada de la iglesia.

Iglesia Al final del paseo nos encontramos con la iglesia y más concretamente con su portada románica de finales del siglo XII. Esta se compone de cinco arquivoltas abocinadas ligeramente apuntadas que descansan en una imposta corrida con decoración de ajedrezado jaqués. A su vez la imposta apoya en cinco columnas por lado, mas un pilar interior. Los capiteles se decoran con elementos vegetales e historiados. Cierra el conjunto de arquivoltas una última vuelta que es el guardapolvos.

Nueve capiteles se decoran con elementos vegetales, mientras que los tres restantes se decoran con escenas de interpretación diversa: uno de ellos representa un conjunto de cinco personas, otro capitel representan a dos aves enroscadas y en el tercero vemos las figuras de lo que parece ser un león, un águila y un grifo en actitud de lucha. Entre las cabezas de estos animales sobresale una cabeza humana.


Sobre la clave del arco interior de la portada podemos ver un pequeño crismón tallado en la piedra, y otro crismón mucho mayor sobre la clave del arco más externo de la portada (sobre el guardapolvos).

La fachada donde se ubica la portada se decora por la parte superior por un conjunto de 32 arquillos ciegos de piedra, del que cuelgan 21 columnillas adosadas al muro. Los capiteles de este juego de columnillas se resuelve por medio de decoración vegetal, aunque se encuentran en bastante mal estado de conservación. Por encima de la arquería un gran óculo que ilumina el interior del templo mediante una celosía calada, esta es una restauración moderna no original. En el centro del conjunto de columnas el segundo crismón que parece haber sido traspasado a este lugar desde otra parte del monasterio.

La iglesia de 74 x 23 metros tiene planta de cruz latina, tres naves de seis tramos separadas por arcos fajones apuntados, la nave central mas ancha y alta que las laterales, nave de transepto y girola con cinco absidiolos adosados a la misma de planta semicircular. También dispone de dos pequeños ábsides adosados a la nave del transepto.

La iluminación de las capillas absidiales se realiza por un vano formado por un arco de medio punto en el centro de cada uno de los absidiolos. Por la cornisa exterior de cada uno de ellos corre un friso de arquillos ciegos que apean en modillones de rollo.

La construcción de la iglesia comenzó como suele ser habitual por la cabecera y consta documentalmente que sus altares fueron bendecidos entre 1168 y 1182. Conservan los muros de los absidiolos diversas inscripciones con la fecha de consagración de cada altar. Para 1249 la iglesia ya estaba terminada en su totalidad.

Las naves se cubren con bóvedas de crucería y plementería de ladrillo, separadas por doble arcos fajones, mientras que los absidiolos lo hacen con bóvedas de cuarto de esfera precedida de un tramo recto de bóveda de cañón de tradición románica.

El peso de las bóvedas descansa sobre seis parejas de pilares cruciformes a los que rodean pequeñas semicolumnas adosadas que recorren la altura del pilar pero sin que estas lleguen al suelo, cumpliendo una función simplemente decorativa. Los capiteles se adornan con elementos vegetales. Las naves laterales se abren a la central a través de arcos formeros de medio punto.

En la cabecera cinco arcos apuntados comunica la girola con el presbiterio, mientras que otras tantas ventanas por la parte superior del ábside central iluminan el interior de la cabecera. Los absidiolos están formados por dos tramos, el primero por un tramo recto con bóveda de cañón y el segundo con bóveda de cuarto de esfera. La embocadura de estos absidiolos es de medio punto.

Los ábsides laterales que nacen en el brazo del transepto, se abren a ésta a través de un doble arco apuntado bastante elevado. Dispone de un tramo recto con bóveda de medio cañón y el segundo tramo con bóveda de cuarto de esfera. La iluminación se realiza por un vano situado al fondo del muro.

En los paños que quedan entre los arcos de comunicación presbiterio-girola, encontramos cuatro paneles pintados en el muro que convenientemente leídos nos informan que la iglesia fue consagrada el 18-12-1248 por el obispo de Calahorra Acenario. Las letras están escritas en negro sobre fondo color de la piedra separadas por líneas rojas horizontales. Antiguamente estos paños de la cabecera estarían pintados en color blanco.

Detrás del presbiterio, encontramos en el suelo el acceso a la cripta, que se desarrolla por debajo del altar mayor. Esta fue construida en el siglo XVII por la casa ducal de Villahermosa, ligada al monasterio de Veruela desde los tiempos de Martín de Aragón y Gurrea (1525-1581), IV duque de Villahermosa.

Adosado al extremo del brazo norte del transepto, encontramos la capilla de San Bernardo, en cuyo interior podemos encontrar el sepulcro en alabastro del abad Lope Marco, obra realizada por Pedro de Moreto Heredia (1521-1555) y Bernardo Pérez entre 1552 y 1553. La capilla de planta cuadrangular, fue construida por el abad Lope Marco entre 1547 y 1550 (siglo XVI). La capilla se abre al interior del templo a través de un gran arco de medio punto de tradición clásica. En las enjutas de los arcos dos escudos del abad Lope Marco y en el centro el de Hernando de Aragón. Por encima de este un óculo ilumina la nave del transepto. La capilla se cubre con bóveda nervada.

El sepulcro del abad Lope Marco, está formado por un arcosolio en cuyo interior se encuentra el sepulcro propiamente dicho. En la parte inferior podemos ver las virtudes cardinales entre los escudos de armas del abad y el propio del monasterio. Sobre el sepulcro la estatua yacente del abad vestido con hábito de la orden del cister. En la fachada del muro, imagen de la Virgen y el Niño entre San Pedro y San Pablo y a sus pies arrodillados San Bernardo y San Benito. En uno de los laterales del sepulcro al obispo San Valero, según consta en la inscripción de la parte superior. A los pies de la Virgen y el Niño, los escudos de Hernando de Aragón y Lope Marco.

A estas alturas podemos indicar que a pesar del gran esfuerzo renovador y constructivo del abad Lope Marco, éste se preocupó de que siempre junto a su escudo, estuviera de manera preeminente el de su antecesor, amigo y probablemente protector Hernando de Aragón, arzobispo de Zaragoza.

El retablo que ocupaba la capilla fue realizado en 1556 por Arnao de Bruselas y en la actualidad se encuentra en la iglesia parroquial de Vera de Moncayo a donde fue trasladado después de la Desamortización de 1835.

Frente a esta capilla al otro lado del brazo del transepto, encontramos una portada rococó del siglo XVIII decorada con ángeles niños y también músicos. Remata el conjunto una pequeña imagen de la Inmaculada y un Cristo resucitado niño. Esta puerta da acceso a la sacristía nueva.

La sacristía es una pieza de planta rectangular construida en tiempos del abad Bernardo López (1664-1660). La forman dos espacios distintos, la antesacristía y la sacristía propiamente dicha.

Esta última estancia la preside una talla de la Virgen con el Niño. Destaca por su bóveda de medio cañón con lunetos decorada con un revoque en yeso pintada con motivos naturales y geométricos de vivos colores aunque abunda el blanco y negro. En el centro de la bóveda un medallón con el anagrama de la Virgen María.

La entrada de la sacristía está formada por un arco de medio punto decorada en estuco policromado. A su izquierda podemos encontrar la pila lavamanos habitual en las sacristías.

Volviendo al brazo norte del transepto tenemos acceso a una pequeña habitación que es llamada la sala de difuntos, ya que aquí eran lavados y arreglados los monjes difuntos para ser enterrados en el cementerio situado al exterior de la iglesia en este lado norte. Se cubre con bóveda de crucería. Su construcción esta fechada en el siglo XIV.

En la capilla mayor encontramos la imagen en madera policromada de Nuestra Señora de Veruela, fechada en el siglo XV. Originalmente habría también un retablo renacentista hoy perdido. En el flanco sur del presbiterio podemos encontrar la losa sepulcral del infante Alfonso de Aragón muerto en 1260 e hijo primogénito de Jaime I el Conquistador.

En cuanto al retablo mayor hoy desaparecido, era obra de Jerónimo Vicente Vallejo Cosida; del mismo quedan algunas piezas distribuidas por iglesias de la zona, pero en su mayoría fue quemado para intentar recuperar el oro con que estaba dorado. Existen descripciones bastantes fiables del mismo, pero se dice que el Retablo Mayor de la Iglesia parroquial de Valderrobres (Teruel) es bastante fiel al que hubo aquí, ya que fue realizado por el mismo autor por la misma época.

Bajo el crucero, a los pies del Altar Mayor, encontramos una serie de lápidas realizadas en alabastro blanco (en la actualidad protegidas por un cristal transparente) que corresponden a una serie de abades de los siglos XVI al XVIII menos una realizada en alabastro negro que corresponde al noble Juan de Guerrea.

A los pies de la iglesia se alza la torre campanario, llamada de Santiago, formada por cuatro cuerpos, los dos inferiores de origen románico, mientras que los dos superiores siguen las pautas mudéjares con el uso del ladrillo tan propias de la zona de Aragón. Fechada en los siglos XVI y XVII.

En el muro sur a los pies de la iglesia, encontramos una imagen de Cristo en la Cruz colocada en este lugar sólo a efectos decorativos. También en uno de los pilares de sustentación de la bóveda podemos apreciar un testigo de la policromía con que estaba decorada el templo.

El acceso al claustro desde la iglesia se realiza a través de un vano (siglo XIII) formada por un arco de medio punto situado en el muro sur cerca del transepto. Esta era conocida como puerta de los monjes, ya que existe otra similar pero a los pies del templo, que era el acceso al claustro de los conversos.

Esta portada en su parte interior recayente al claustro, está mucho más decorada y elaborada que la interior del templo. Conserva restos de policromía y una inscripción en una de las vueltas del arco.

Claustro Dispuesto en dos alturas, lo forman el claustro bajo y el alto.

El claustro bajo fue realizado en el siglo XIV, después del año 1366, pues se sabe que durante la Guerra de los dos Pedros, entre Castilla y Aragón, el monasterio y el claustro fue asaltado por las tropas castellanas. Tiene forma cuadrada (33,60 metros x 4,40 anchura y 5,25 metros de altura), en estilo gótico, se abre al interior del jardín mediante arcos apuntados geminados apoyados en columnillas y en parteluces. Por encima de ellos un óculo polibulado y envolviendo todo el conjunto un gran arco apuntado. La parte superior de estos arcos se cubren con placas de alabastro producto de las últimas reformas.

Cada panda dispone de seis tramos menos la panda sur que dispone sólo de cinco. Se cubre con bóvedas de crucería que apean en ménsulas con decoración vegetal y escultórica de cabezas humanas en la parte recayente al muro interior, mientras que la parte que recae al jardín el apeo se realiza en haces de columnas adosadas a los pilares que separan los distintos tramos. El peso de las bóvedas queda contrarrestado por la existencia de contrafuertes de sección rectangular hacia el interior del patio o jardín. Se rematan los contrafuertes con un pequeño adorno decorado con una flor y una gárgola con forma de cabeza de animal. En las ménsulas de apoyo interiores están representadas cabezas humanas, bien en solitario o por parejas, así como fieras o atlantes que sostienen en peso de la bóveda. Los capiteles de las columnas de apoyo se decoran con motivos vegetales con hojas de higuera, encinas, hiedra, ranúnculo, árboles y diversas plantas de la comarca.


La separación visual entre el claustro alto y el bajo se realiza a través de una cornisa que recorre todo el perímetro claustral y que se decora con florones muy sencillos.

El claustro alto construido en ladrillo entre 1548 y 1549, es de estilo renacentista con decoración plateresca realizada en yeso. Adopta la forma de galería, es decir abierto al interior por antepechos o galería balconada, su promotor fue el abad Lope Marco bajo cuyo abaciado se construyeron tres de las cuatro galerías. Cada panda se abre al exterior por trece arcos de medio punto que apoyan en columnas de alabastro. Los capiteles y los arcos se decoran con adornos de bolas. El intradós de los arcos se decoran con cabezas de ángeles y flores. En las enjutas se disponen cabezas humanas que representan a reyes, guerreros o abades, alternados con cabezas de ángeles entre ellos. La construcción de la panda oeste sería terminada durante el abaciado de don Pedro Sebastián (1587-1595).

En la base que sostiene los antepechos del claustro alto, en cada uno de sus centros aparecen los escudos de los dos abades restauradores de Veruela, don Fernando con sombrero y luz episcopal y don Lope con la mitra y el báculo.

Junto a la portada de comunicación entre el claustro y la iglesia, adosados al muro encontramos tres sarcófagos de piedra correspondientes de los fundadores del monasterio.

En el centro del patio un profundo pozo (hoy protegido por un brocal con una reja de hierro) y junto a él una gran tapa de piedra.

Sala Capitular Panda este. De planta cuadrangular, la entrada se realiza a través de un arco de medio punto flanqueada a cada lado por ventanas geminadas. Los arcos con decoración de baquetones apoyan en columnas en grupos de a cuatro y con capiteles con decoración de tipo vegetal de hojas alargadas.

Con unas dimensiones de 13 metros x 9 de anchura y 3 metros de altura, su construcción esta datada a comienzos del siglo XIII. Se cubre con bóvedas de aristas que forman nueve espacios cuyos grandes nervios de piedra apoyan en cuatro columnas exentas con capiteles decorados con formas vegetales de hojas estilizadas y otras doce columnas adosadas a los muros.

En la sala capitular están enterrados en el suelo los primeros quince abades del monasterio. En sus muros dos arcosolios con los enterramientos de don López Ximénez, señor de Agón, realizado en piedra policromada en el siglo XIII y el del abad y cardenal de Aviñón Sancho Marcilla Muñoz fallecido en Borja en 1383 (siglo XIV).

Junto a la sala capitular encontramos el locutorio, una larga y estrecha habitación donde del abad se encargaba de distribuir las tareas diarias.

Sriptorium o Sala de monjes En el ángulo sur-este. Amplia habitación de planta rectangular, lugar donde los monjes copiaban manuscritos o dedicaban las horas al estudio. Espacio abovedado que apoya en dos columnas centrales exentas que forman seis bóvedas de crucería. Los apoyos de las bóvedas en los muros se realizan en ménsulas de rollo. Comunicado con esta sala, una pequeña sala destinada a letrinas (siglo XIII).

Cámara abacial Panda sur. Sala destinada a lugar de descanso de los monjes y ocasionalmente usado como calefactorio, por ser ésta la única sala con chimenea. En el tímpano de la portada de ingreso podemos ver tallado en piedra policromada los escudos de la Corona de Aragón, el rey Martín I el Humano y su esposa la reina María de Luna.

Refectorio Panda sur. Gran sala de planta rectangular, en cuya construcción se aprecian dos fases, la inferior de estructura románica y realizada en piedra en el siglo XIII y la superior con bóveda de nervaduras góticas estrelladas, plementería de ladrillo y cinco tramos. Realizada en 1548 (siglo XVI). En las claves de los nervios escudos heráldicos de los abades Hernando de Aragón y Lope Marco. En los muros se abrieron grandes vanos para permitir la iluminación del interior. El motivo de que se conjuguen estos dos estilos obedece a que en el siglo XVI se consideró que debía darse más altura al edificio. Para ello se destruyó la antigua cubierta de madera con arcos de diafragma.

Como es habitual en los monasterios cistercienses adosado al muro encontramos el púlpito realizado en 1546 para las lecturas sacras que se realizaban durante las comidas. Con anterioridad el refectorio no contaba con púlpito para las lecturas.

En uno de los muros podemos encontrar el " pasaplatos" vano (en la actualidad tapiado) que unía el refectorio o comedor de los monjes con la cocina, y a través del cual se pasaba la comida de una sala a otra.

Refectorio es una palabra latina que literalmente quiere decir "que repara las fuerzas".

Frente al refectorio y adosado al muro de la panda, encontramos el lavatorio (lavatorium), de planta hexagonal y forma de templete de estilo gótico (siglo XIV). En su centro se encontraba la fuente lavamanos, en la actualidad perdida, y sustituida por un remedo de pila.


En la clave de la bóveda encontramos la figura de un caballero rodeado por un conjunto de seis escudos con los palos de la Corona de Aragón.

Rodeando el lavatorio una serie de gárgolas de tradición gótica, algunas reconstruidas y alguna que otra ménsula historiada que nos dice que en ese lugar en algún momento albergó alguna imagen. El templete se abre al exterior por arquerías abocinadas de arcos apuntados que descansan en pequeñas columnas.

Cilla Panda oeste. Construida entre los siglos XIII y XIV, en su momento albergó el callejón de los conversos.

Monasterio Nuevo Levantado entre 1617 y 1664 (siglo XVII), se caracteriza por la construcción de celdas individuales para los monjes hasta un total de 65 celdas. Recordar que la orden benedictina establece que el dormitorio debe ser común.

En el punto de unión de los dos claustros se levanta, la escalera y cúpula del monasterio nuevo, realizada entre 1660 y 1664. Decorada profusamente en estuco policromado, en la cúpula se pueden observar imágenes de los santos fundadores de la orden del Cister y en las pechinas, los escudos de Veruela, del Cister, de Pedro de Atarés y algunas ordenes militares relacionadas con el Cister.

Otras dependencias que tenía el monasterio como centro agrícola autosuficiente que era: son la tahona (horno), el molino, los graneros, la fragua, talleres, cocinas, calefactorio, cuadras etc, y en otro ámbito más intelectual el scriptorium.

La capilla de la Aparecida Cerca del monasterio encontramos una pequeña capilla conocida como de la Aparecida, llamada así, por que es tradición que en ese mismo lugar fue donde se apareció la Virgen a Pedro de Atarés. Levantada por los jesuitas en 1881 .

Ficha técnica

Fecha de realización página: 15 de Mayo de 2.011
Fecha última modificación:

Lugares de interés de Vera del Moncayo

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