La exposición "Todos los caminos conducen a Roma" reune los testimonios de artistas,
pintores, escritores, filósofos e incluso simples viajeros que atravesaban Europa entre los siglos XVI y XIX.
Evoca, a través de pinturas y objetos, las condiciones de estos desplazamientos, a veces dificiles, peligrosos o sorprendentes. Los
apeaderos, los albergues, la diversidad de alojamiento, de comodidad y de mesa han sido objeto de numerosos testimonios escritos
que, haciendo eco de las pinturas, vienen a apoyar la representación de las condiciones de estos viajes.
La exposición está concebida como un periplo que lleva al visitante de norte a sur, desde los preparativos hasta la llegada a Roma, pasando
por los Alpes, o por los peligros del mar.
La diversidad de las monedas, de las aduanas, la apertura de las maletas y baúles, la espera de los viajeros, el sistema de
posta o el de vehiculos individuales, se evocan a través de los textos de los autores o de los lienzos de las pinturas.
La exposición agrupa diversos temas:
¿Porqué viajar?
Se evocan aquí los motivos del viaje, de la partida, las razones que incitan a unos y a otros a ponerse en camino, y ello
sobre todo respecto de los artistas que tienen prisa por descubrir la luz y completar su formación siguiendo las huellas de aquellos
que han ido por delante suyo. También están por supuesto, los amantes del arte y los coleccionistas para quienes Italia es una fuente
de descubrimientos indiscutible. Textos y pinturas evocan los móviles y tambien todo aquello que se lleva, lo necesario para que
vaya bien el viaje: las guías y los indispensables mapas geográficos, los baúles, las balanzas para las monedas, las letras de cambio
o de recomendación y los pasaportes.
Las villas y los paisajes del Norte. Sobre los canales, los ríos y el mar
Según los medios y el lugar de su partida, los viajeros son conducidos a elegir uno u otro medio de transporte. Los más
desprovistos se verán obligados a tomar camino a pie. En cuanto uno se puede permitir el lujo de una montura, se
convierte en preponderante la elección del caballo y con mucha frecuencia se preferirá el coche tirado por caballos, aunque
todavía falta saber cuál, ¿coche privado o público? es todo un debate ¿postas o cambiattura?. Las pinturas muestran estos diferentes
medios de transporte. Y todavía quedan las barcazas tiradas por caballos que se suelen preferir al traqueteo de los coches sobre las
pedregosas carreteras y, finalmente, queda la alternativa del viaje por mar con las inquietudes que puede suscitar.
Los Alpes, el frio, el pavor y los peligros de la carretera
Para ir a Italia desde el Norte hay que franquear los Alpes, esa terrible barrera natural. Algunos puertos de montaña son
accesibles desde hace siglos, pero siguen siendo para nosotros una prueba. Pintores y escritores nos han dejado testimonios
muy vivios que nos estremecen todavía hoy. Estos periplos en las nieves, la evocación de las grietas montañosas y la dificultad de
ciertos pasajes encuentran su eco bajo la pluma de los unos o en las acuarelas de los otros.
Ambiente en las carreteras y en los albergues. Los primeros apeaderos meridionales
No es posible viajar sin alimentarse, pero el placer de la mesa raramente se satisface ¿cuantas decepciones a menos que se pueda
uno llevar el propio cocinero, lo que evidentemente rara vez es el caso¡. Sólo queda contentarse con las miserables
vituallas de los albergues. El vino, e incluso el agua, con frecuencia son para preoucuparse. Después de días enteros
entre el polvo de los caminos, los viajeros sueñan con baño y mullida cama, pero lo que les suele eperar son míseros albergues,
que los cuadros no desmienten, sino al contrario.
Los peligros de los viajes hacia el Norte ... hacia el Sur. Los encuentros y las tentaciones de los caminos
¿Y estos viajeros podrán pasar la noche tranquilamente en su albergue?. Y al día siguiente en el camino ¿no se verán despojados, porque
nadie está protegido de los bandidos que surcan los caminos? Cuantos desgraciados resultan atracados o se ven enfrentados a los
argumentos de viles charlatanes. Viajar es una dura prueba. Sin embargo no se puede dudar del encanto de las bellas italianas, tal
como las pintan. Es la oasión de descubrir los vivos colores de sus vestidos y la gracia de sus peinados.
La llegada a Venecia. Los puertos mediterranéos. Los alrededores de Roma. Roma. La vida del artista y sus excursiones.
¿Que viajero no se dejaría seducir por los paisajes que atraviesa?. Los lugares particulares retienen la atencion: cascadas y cascadillas,
espolones rocosos, pueblos colgados de la montaña. Además de los lugares de paso inevitables que todos los guías indican, están los que
se descubren al azar de un camino. Y despues esta la obra del hombre, las ruinas antiguas, célebres tanto a través de los escritores
como de los pintores....
Texto y fotos: Folleto de la Exposición
Museu de Belles Arts de Valencia
Juny - setembre 2.008
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